Los seres humanos a veces somos curiosos. Sabemos que ese bocado de pizza está demasiado caliente pero nos arriesgamos y decidimos, de todas formas, probarlo. Con todas las consecuencias. Por supuesto, después nos lamentamos cuando nos quemamos la lengua, el paladar o el conjunto entero de la boca. No hay que entendernos, solo querernos.
Físicamente no sucede nada, psicológicamente puede darnos algo de vergüenza ser tan ansiosos que no podemos aguantarnos ni un rato. No obstante, no eres el primero (ni serás el último) que se ha quemado la boca probando un trozo de comida demasiado caliente. La solución rápida y fácil sería no comernos aquello que está abrasando pero todos tropezamos continuamente con la misma piedra, por lo que no parece fácil que eso vaya a suceder.
TE PUEDE INTERESAR
A. López
Aunque no somos preventivos, al menos sí podemos intentar solucionar los errores cuando los cometemos. ¿Cómo? Primero, es buena idea entender qué sucede cuando nos llevamos algo demasiado caliente a la boca: el tejido que forma tu boca y tu lengua es muy sensible. La boca está forrada con una membrana mucosa, y no hay grasa debajo de ella (como sucede con el resto de la piel) sino que simplemente se adhiere al hueso. Esto significa que llevándote esa pizza caliente a la boca podrás quemarte, mientras que si la sujetas con tus dedos, aunque notarás cierta molestia, en realidad no te sucederá nada.
La mayoría de quemaduras en la boca son de primer grado pero si decides tragar, corres el riesgo de agravar las cosas en el estómago y el esófago
Las comidas (y bebidas. Cuidado con esa sopa) calientes pueden causar quemaduras de primer grado en la piel, lo que se traduce en rojez, dolor e inflamación. No es peligroso y no es muy probable que tengas que acudir al médico por ello, pero sí se te hinchará y dolerá durante unos días, lo que significa que se está curando. Es la respuesta natural del cuerpo.
Para no quemarte
Pero, para no ser masoquistas, lo mejor que puedes hacer es escupir el bocado si ves que está caliente. Como decíamos, la mayoría de las quemaduras en la boca son de primer grado, pero seguir masticando puede agravar las cosas a segundo grado, según informa 'Mel Magazine'. Esto es especialmente cierto con alimentos densos como el queso que retienen el calor en la boca. Si decides tragarlo, corres el riesgo de desarrollar quemaduras de segundo grado en la garganta y el esófago, que potencialmente podrían hincharse hasta el punto de que no te permitan tragar.
Si ya te has quemado
Los seres humanos a veces somos curiosos. Sabemos que ese bocado de pizza está demasiado caliente pero nos arriesgamos y decidimos, de todas formas, probarlo. Con todas las consecuencias. Por supuesto, después nos lamentamos cuando nos quemamos la lengua, el paladar o el conjunto entero de la boca. No hay que entendernos, solo querernos.